Aterrizar o despegar en Gran Canaria siempre tiene algo de ritual magnético. Es esa frontera constante entre la aridez volcánica, el rumor salino del Atlántico y el soplo incesante de los vientos alisios que bajan peinando la costa este de la isla. Sin embargo, quienes viajamos con asiduidad por motivos de trabajo o escapadas largas […]
