La oferta turística de Vigo y alrededores no concluye en la Basílica de Santa María, la Rúa das Ostras o el monte O Castro. A unos veinte kilómetros de su Casco Vello, la localidad de Tui propone un viaje hasta los albores de Reino de Galicia, cuando su antigua capital de provincia se fijaba en este enclave, parada obligada del Camino de Santiago.

Situada en la frontera entre Portugal y España, Tui es un bello exponente de villa medieval, con sus callejuelas empedradas, las casas de estilo señorial o las murallas y fortificaciones de su centro neurálgico, la catedral de Santa María. Destaca en particular su claustro gótico y la Sala Capitular de corte románico. Con razón, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en la década de los sesenta.

Hasta la reforma del siglo diecinueve, la localidad tudense fue una importante capital de Galicia. Su trascendencia histórica queda patente en muchos de sus edificios y monumentos insignes, como el Convento de las Clarisas o de «Las Encerradas». Como complemento de la visita a su retablo, se recomienda degustar la especialidad de sus beatas, los pececitos de almendra.

Junto a la Torre do Arco, la Plaza de la Estrella despliega una panorámica única del río Miño y la vecina Portugal. Su mirador es un destino perfecto para conseguir fotografías y selfies memorables.

Tui, que continúa siendo la capital de la comarca del Bajo Miño, cautiva también por las capillas de la Misericordia y de San Telmo, que albergan una cúpula de impresionante factura y un retablo renacentista con su Cristo en la Cruz, respectivamente.

La presencia de una destacada comunidad judía en Tui ha legado al territorio edificios como la Casa de Salomón, los Sambenitos y otros puntos de interés en la Ruta Judía. Y es que esta antiquísima urbe no tiene nada que envidiar a otros destinos gallegos.