De las dieciséis rías que posee el litoral gallego, la de Pontevedra se distingue del resto en la importancia de su patrimonio histórico, una orografía más suave y transitable y la cercanía de las Islas Atlánticas, quizá el mayor aliciente turístico de estas costas. De ahí que no pocos visitantes se interesen por sus archipiélagos y busquen, por ejemplo, información Ons, que se sitúa a seis millas náuticas de puertos como Sanxenxo o Bueu.
La isla de Ons carece de las facilidades logísticas y de acceso que presenta Arosa y otros destinos insulares. Por ello, su visita ha de planificarse con antelación y depende de permisos y reservas con navieras. Pero compensa estas dificultades con un entorno natural de excepción y suficientes opciones de ocio y entretenimiento.
Ría adentro, el ambiente marinero se respira en todas sus localidades: Raxó, Sanxenxo, Bueu, Marín, etcétera. Destaca el municipio de Combarro, una parada obligada para los viajeros interesados en el pasado etnográfico de la región. Y es que aquí se ubica una de las mayores concentraciones de hórreos y cruceiros, construcciones típicas con fines agrícolas o religiosos.
La costa pontevedresa agrada a todos, pero su imagen cambia a lo largo del año. La estación condiciona el bienestar térmico, la afluencia turística y el precio de hoteles y servicios en general. Mayo, junio y septiembre son mencionados frecuentemente como los meses estrella para explorar esta ría.
Con independencia de la época del año, debe extremarse la precaución con las corrientes y el mal temporal. AEMET y MeteoGalicia disponen de apps y otros recursos informativos, útiles para mantenerse al día.
Las experiencias más turísticas y masificadas no gustan a todos. Por fortuna, Pontevedra y sus alrededores cuentan con numerosos bares y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía como un local. En particular, los furanchos garantizan un ambiente cercano y una cocina más auténtica.
